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domingo, 9 de mayo de 2010

Heridas del alma.

Hoy es uno de esos días en los que no sé qué hacer, siento que la gente me golpea y no sé por qué. Sé que hay que poner la otra mejilla, pero qué difícil es. ¿Por qué motivo las personas nos herimos unos a otros? ¿Por qué nos dejamos vencer por la ira y atacamos sin pensar lo que decimos? La mayoría de las veces herimos al otro sin meditar, sin pensar en las secuelas. Nos hacemos daño, solo por el placer de desahogarnos.

Una vez escuché una fábula donde se decía que las heridas que infligimos a otro son como los clavos en la madera, que luego por más que uno se arrepienta y sea perdonado, una vez que el clavo sale queda irremediablemente su huella en la madera. Así son las heridas del alma. Hay personas que tenemos la apariencia de ser fuertes, de poder con todo y por dentro llevamos el alma llena de cicatrices.

Aristóteles una vez dijo: Cualquiera puede ponerse furioso, eso es fácil. Pero estar furioso, con la persona correcta, con la intensidad correcta, en el momento correcto, por el motivo correcto y de la forma correcta… eso no es fácil. Si pensamos en esto cada vez que sentimos que la ira nos domina y contamos hasta diez entonces tal vez seamos capaces de ir por la vida con nuestra alma sin jirones. Pero si no somos capaces de evitar la ira entonces tenemos que ser capaces de encoger el corazón y ponerlo al sol para que sane, luego hay que darlo sin pensar en nada y sin medidas. Creo que la única forma es dar amor y solo amor. Hoy los dejo con uno de mis poemas favoritos, es de la autoría de Fayad Jamís…

Con tantos palos que te dio la vida

Y aún sigues dándole a la vida sueños

Eres una loca que jamás se cansa

De abrir ventanas y sembrar luceros.

Con tantos palos que te dio la noche

Tanta crueldad y frío, y tanto miedo,

Eres una loca de mirada triste

Que solo sabe amar con todo el pecho

Fabricar papalotes y poemas

Y otras patrañas que se lleva el viento.

Eres una simple mujer loca de esperanza

Que siente como nace un hombre nuevo.

Con tantos palos que te dio la vida

Y aún no te cansa de decir Te quiero.

viernes, 5 de marzo de 2010

Donde está la esperanza…

Por estos días el tiempo no me alcanza y me dejo llevar por la rutina, he abandonado este espacio sin excusas valederas pues solo en esta última semana es que me han surgido verdaderos problemas. Este nuevo año espero que podamos construir sino en este mundo al menos en este mi pedazo de mundo un lugar mucho mejor.

El 2010 comienza con mucho frío en el norte y lluvia y calor para el sur, muchos leen los cambios climáticos como el vaticinio de un final cercano, yo sin miedo a profecías solo espero que este año, todos recapacitemos y sembremos la esperanza en aquellos sitios que están a oscuras, en la miseria y en el dolor. Por Haití y Chile un reclamo, por los niños con la mirada triste y el dolor reflejado en su expresión. Por todos aquellos dispersos en los lugares más inhóspitos de nuestro planeta tenemos que luchar. Solo siendo mejores podemos aspirar a perdurar como especie. La esperanza se esconde en la mugre, en el sufrimiento, en la miseria humana. Está muy lejos de los supermercados y las tiendas de modas, de los súper restaurantes o de los spas. Este año necesita de un cambio y tiene que ser para bien, devolvámonos la esperanza que todavía el futuro es posible… y como no puede ser de otra forma los dejo con mi amigo el trovador, esta genial canción de Silvio

Si me dijeran pide un deseo,
preferiría un rabo de nube,
un torbellino en el suelo
y una gran ira que sube.
Un barredor de tristezas,
un aguacero en venganza
que cuando escampe parezca
nuestra esperanza.

Si me dijeran pide un deseo,
preferiría un rabo de nube,
que se llevara lo feo
y nos dejara el querube.
Un barredor de tristezas,
un aguacero en venganza
que cuando escampe parezca
nuestra esperanza.